Mulay Idris
Ciudades imperiales, pueblos, paisajes y artesanía por descubrir alrededor de Fez.
A 30 kilómetros de Mequinez, se destacan de repente en el paisaje dos colinas que forman las primeras laderas del macizo Zerhun. Allí, bien aferrada a sus piedras, se extiende Mulay Idris, ciudad santa, impregnada de espiritualidad, y cuyas encantadoras casas blancas forman como una muralla alrededor de la zaouïa situada al fondo del valle y que alberga la tumba de Idris I, primer sultán de Marruecos.
Mulay Idris y su papel en el norte de Marruecos
Bisnieto del imán Alí y de Fátima, hija del profeta Mahoma, Idris I, príncipe árabe en conflicto con los abasíes de Bagdad, forma parte de los Ahlul Beyt (la Casa del Profeta). En 788, para evitar la masacre de su familia, se refugia junto a la tribu bereber de los Awraba, establecida alrededor de la ciudad de Walili, más conocida como Volubilis y creada sobre ricas mesetas cerealeras. Proclamado rey, funda los cimientos del estado marroquí, unificando el norte del país. Y así, al frente del tercer pequeño estado independiente del califato de Bagdad —tras Córdoba y el de la dinastía rostemida en el Magreb central— Idris I se apodera de Tremecén en Argelia, provocando así la ira del califa Harún al-Rashid, quien encomienda a Suleimán, su sirviente, la misión de matarlo. En 791, Suleimán logra envenenar al joven rey, quien deja a una mujer embarazada. Dos meses después, nace Idris II, futuro fundador de la ciudad de Fez. Accede al trono a los 11 años, apoyado por Rashid, el fiel sirviente de su padre, y por los bereberes. Bajo su reinado, el reino de la primera dinastía de Marruecos preserva con celo su independencia y la ciudad de Fez adquiere sus primeras cartas de nobleza.
Mulay Idris celebrada en agosto
Tan impregnada de Historia como la primera ciudad imperial del reino, Mulay Idris, a pesar de su pequeño tamaño, es el escenario cada último jueves del mes de agosto de un gran moussem: fantasías, espectáculos, procesiones y oraciones se organizan en honor al padre de la nación marroquí… ¡Imprescindible verlo!